
Cada vez que empiezo un juego que previamente había conocido "gracias" a una demo, me doy cuenta del flaco favor que hacen a los juegos que representan. Y es que las demos te sueltan en mitad del nivel cuarto nivel, con un montón de armas u objetos que no has aprendido a usar, y en un entorno totalmente descontextualizado. No me quejo de la dificultad en sí, pues a poco que te pongas y dada la escasa duración que suelen tener, te las acabas en la misma tarde en que las descargas (y a veces ni eso). Pero igual que resultaría extraño que nos intentasen vender una novela enseñándonos el capítulo duodécimo, no logro entender por qué se empeñan en ofrecernos demos que solo sirven para saber si el juego tiene aplicado el HDR y si hay bajones de framerate cuando saltas y lanzas tres granadas seguidas.
Los juegos... perdón: Los BUENOS juegos tienen una cuidada curva de dificultad que va acompañada de una historia que presenta un planteamiento interesante, y que se va desgranando a medida que jugamos. Si un juego no logra engancharte durante los primeros 20 minutos, es muy poco probable que lo consiga varias horas despúes, y munos aún que lo lleguemos a completar. En cambio, he jugado a muchísimas demos que me han parecido sosas, aburridas o excesivamente complicadas y que me han hecho aborrecer el propio juego, para pasado un tiempo, jugar al juego en cuestión desde el principio y darme cuenta de lo que me estaba perdiendo. Y no es algo nuevo. Ya me ocurrió con la demo de
Indiana Jones and the Fate of Atlantis de PC hace 15 años y me sigue pasando con juegos "menores" y actuales como
Resistance: Fall of Men en Playstation 3.
Creo que es todo un afán irracional de enseñar más. De impactar y sorprender con todas las armas, con un nivel donde salgan más enemigos distintos, donde las habilidades de nuestro personaje nos permitan hacer mas cosas y con una dificultad que prolongue la de por sí, corta duración de la demo.
Nos quieren engañar, y encima lo hacen mal.