
Empecé cargando juegos en cinta con un entrañable Amstrad CPC-464. Luego llegó mi primer PC: Un horroroso armatoste de IBM que me permitió descubrir maravillas como Monkey Island ya en su gloriosa versión de 256 colores. Mis amigos en cambio "eran de consolas", lo que me permitió seguir también muy de cerca el mundillo de Sega y Nintendo.
Aún recuerdo lo sorprendente que para mi, ver mi esos scrolls tan suaves y perfectos que mi PC jamás sería capaz de igualar. Pero eso carecía de importancia, ya que los géneros que más me apasionaban eran un terreno desconocido en las videoconsolas. Y así pasó el tiempo, y llegó un segundo PC, y un tercero y un cuarto...
Recuerdo cuando instalé una tarjeta aceleradora 3DFX y el salto cualitativo que supuso; Poder jugar a los juegos con una tasa de fotogramas por segundo estable y con gráficos en alta resolución, filtrado de texturas y antialiasing era algo hasta ese día impensable. Y es que corrian los tiempos de los primeros Tomb Raider y Playstation dominaba con seguridad en el panorama de las videoconsolas.
Parecía pues, que el PC había encontrado un estándar. Una manera de que una pequeña tarjetita soportase la carga de los juegos sin diferencias perceptibles en cuanto a si la CPU era más o menos rápida. Desgraciadamente la alegría duró poco: Enseguida 3DFX empezó a inundar el mercado con actualizaciones de sus tarjetas; Primero las Voodoo2 luego Banshee, mas tarde Voodoo3 a las que hubo que sumar las primeras NVidia TNT, así como las ATI.
Varios años después, y tras perder noches enteras optimizando mi PC llegué a la conclusión de que pasaba mas tiempo tratando de rascar 5 fotogramas por segundo más, que jugando, y peor aún: En lugar de anhelar poner mis manos sobre el juegazo del año, soñaba con la potencia de la nueva aceleradora gráfica junto con una (otra) ampliación de la RAM del sistema. Por si fuera poco, los juegos que me habían mantenido orgullosamente alejado de las consolas ya no existían, y los que me interesaban, estaban también disponibles para éstas, o peor aún: ni siquiera tenían lanzamiento previsto para PC.
Fue entonces cuando me levanté y me bajé del tren.
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