viernes, junio 27, 2008

Periféricos: Volante Xbox360

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Microsoft Wireless Racing Wheel no solo es el volante oficial para Xbox360, sino también la mejor manera de disfrutar de juegazos como Project Gotham Racing 4, Forza Motorsport 2 o cualquier simulador de conducción que nos podamos encontrar. Por si fuera poco, la excusa del precio ya no es válida, puesto que se puede encontrar en tiendas por algo menos de 100 euros.

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Pese a que se vende como "wireless", dicha característica es de dudosa utilidad, ya que lógicamente el Force Feedback no funcionará si el volante no está conectado a una toma de corriente... y vosotros no querréis eso. Además, los cables son el menor de los problemas a la hora de ponerse a jugar, y es que cuando lo sacas de la caja y tratas de ubicarlo cuando te das cuenta de hasta qué punto puede complicarse la cosa. Primer problema.

Después de probar durante una hora sillas, cajas de madera, muebles y posturas extrañas (¡qué dolor!), logré colocarlo sobre la mesita del salón en una postura cercana a la de un piloto de Formula 1 pero relativamente cómoda. Afortunadamente el sistema de agarre del volante es sencillo y efectivo a la vez, y una vez colocado es difícil que se mueva del sitio.

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Segundo problema. Arranco el Forza Motorsport 2 y paso de ganar carreras con holgura a ser un auténtico negado. ¿Qué es ésto? ¿Se juega peor con el volante que con el mando? En absoluto. Lo que sucede es que, tras la "decepción" inicial, aprendes a acelerar y frenar con suavidad, a no dar volantazos y a SENTIR el contacto de las ruedas con el asfalto. Al día siguiente ya estaba ganando carreras y superando mis propios récords.

Ese maravilloso invento llamado Force Feedback puede ser un estorbo si el juego hace un mal uso de él, pero desde luego éste no es el caso, convirtiéndose en un elemento más de inmersión y que llena una parte del inmenso vacío existente en los juegos de coches, al carecer éstos de la sensación de inercia que nos permite ser precisos en la vida real.

Por ejemplo, empiezas a girar una curva a la derecha y como es lógico, el volante tiende a ponerse recto, pero de repente notas como el volante deja de ejercer presión y su tacto se vuelve "chicle". ¿Qué ha sucedido? Muy sencillo: las ruedas delanteras acaban de perder el agarre con el suelo. Como en la vida real.

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Al no existir pedal de embrague, tendemos a usar un pie para frenar y otro para acelerar. En un momento dado se me ocurrió conducir como lo hago habitualmente: con el mismo pie para acelerador y freno. En principio la sensación fue buena, pero fallé en una de las curvas, entré pasado de velocidad y frené bruscamente para no estrellarme contra la valla de protección. La sensación fue rarísima, de mareo, como si el salón se hubiese movido. Y todo porque mi cerebro interpretó que estaba conduciendo realmente como cada día, y que por tanto, al frenar, la inercia debía echarme hacia delante, cosa que lógicamente no ocurrió.

Project Gotham Racing 4 resulta también más divertido con volante, aunque la implementación del Force Feedback tiende más a ser efectista que real. Test Drive Unlimited resulta especialmente beneficiado, ya que mientras que con el mando mantener el coche en tu carril es una tarea complicada, con el volante tienes más espacio para, por ejemplo, concentrarte en adelantar a tu adversario o pasar entre dos coches sin tocarlos sin demasiado esfuerzo.

Evidentemente existen volantes muchísimo más sofisticados (y más caros), pero al menos Xbox360 puede enorgullecerse de contar con un volante que cumple con nota en todos los apartados.

El único problema real es su ubicación, -no de éste, sino de todos- y es algo que puede terminar con el volante en un armario. En mi caso puedo asegurar que lleva ya más de 8 meses en mi casa sin haberlo guardado ni una sola vez.
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