
Me creía curado de espanto. Y es que pese a ser mi primera estancia en Japón, creía venir con la "lección aprendida", pero está claro que por muchos años que lleves devorando cine, libros, idioma, mangas, música y documentales del país nipon, solo conseguirás tener una vana ilusión de haber entendido su cultura. De hecho, la sensación que tienes después de haber estado allí, es que, efectivamente has logrado conocerlos mejor, y al mismo tiempo te has dado cuenta de que necesitarías años de estancia para llegar a comprenderlos por completo.

No fue una sorpresa encontrar juguetes de Godzilla y Ultraman en casi cualquier tienda con sección de juguetes. Es más, muchos de los monstruos eran familiares, pero hubo uno que -lo reconozco- me dejó descolocado.

Se trata de un monstruo perteneciente al bestiario de Ultraman, que una vez lo sostienes, por instinto empiezas a darle vueltas intentando encontrarle un sentido que no aparece, hasta que llegas a la inevitable conclusión: "Si, no hay duda. Es un señor con una cabeza de pez apuntando hacia arriba."

Éste fue sin lugar a dudas un punto de inflexión en nuestro viaje, y las preguntas empezaron a amontonarse en nuestras cabezas: ¿Qué habría llevado a nadie a diseñar semejante criatura? ¿en qué estaría pensando? ¿cuál es su nombre? Oh dios mío, ¿por qué tengo la repentina necesidad de ver el capítulo de Ultraman donde semejante esperpento hace acto de presencia?
1 comentarios:
Jajajaja Genial.~
Publicar un comentario en la entrada